La sinceridad en la pareja

La sinceridad en la pareja

La soledad puede inducirnos a la búsqueda de la pareja por encima de otras consideraciones, para cubrir necesidades, carencias afectivas y de compañía, es decir, como medio para combatir la soledad física y la soledad afectiva. Los psicólogos y psicólogas advertimos de lo contraproducente de las prisas por encontrar pareja.

Formar pareja debería de ser en todos los casos un acto natural, un encuentro entre personas en el que posteriormente pueda o no surgir el inicio de una senda que recorrer sin más exigencias que avanzar en libertad y con el deseo de compartir el presente.

Para marcar un buen comienzo en una relación y saber si puede fructificar, es necesaria la comunicación y el conocimiento del otro. Para ello hay mecanismos que facilitan el comienzo de este camino compartido desde la sinceridad; no a los miedos; la verdad (no mentir), y el diálogo sincero.

 

Sinceridad

La sinceridad es el primer acto necesario e imprescindible en la relación entre las personas. La sinceridad conlleva una cierta seguridad con uno/a mismo/a; implica equilibrio interior en cómo administrarla, no mentir a pesar de sus consecuencias y valentía en expresarnos emocionalmente en libertad.

La sinceridad implica saber cuándo y cómo hemos de hacer uso y derecho de nuestra palabra libremente, pero que, a su vez, no vulnere el respeto ni la libertad de la otra persona bajo el pretexto de la sinceridad. Sería un acto irresponsable, malicioso y perverso. La sinceridad responsable no es el descaro en decir lo que pienso aun a sabiendas de que puedo causar dolor, sino en el uso de la palabra – responsable – dicha en su momento y exenta de agresividad, sin olvidar que omitir una sinceridad desde la responsabilidad es un acto de evolución, madurez y equilibrio emocional.

La sinceridad es el primer paso necesario en el inicio de una relación de pareja e implica:

  • Sinceridad al exponer nuestros razonamientos, vivencias, deseos, ilusiones…
  • Sinceridad ante las dudas que puedan surgir.
  • Sinceridad en las respuestas dadas.
  • Sinceridad en expresar los sentimientos, en expresar lo que soy, tanto las virtudes como los defectos.
  • Sinceridad en reconocer si tiene posibilidad o no el proyecto en común.
  • Sinceridad como camino mágico que une y nos libera de nuestro lado más oscuro, ayuda a reconocer (porque lo expresamos) nuestros errores y limitaciones.
  • Sinceridad para mostrarnos como somos, no como querríamos ser o que nos vieran.
  • Cuando la sinceridad separa a las personas, es más que probable que no fueran las más adecuadas para iniciar un camino en común porque, justamente, la sinceridad es el puente mágico de unión, abrevia el tiempo de conocerse y facilita a su vez la comprensión esencial e imprescindible en el sendero a compartir.
  • La sinceridad abre las puertas del conocimiento, del sentimiento y de aquellos caminos que unen antes que separan. Es la luz que ilumina los primeros pasos en el sendero de la convivencia.
  • La sinceridad es el camino necesario que acorta el tiempo empleado en el conocimiento entre las personas.
  • La sinceridad me ayudará a conocerme y a conocerte.

 

No tener miedo a la sinceridad, hablar desde la verdad, es cual camino sembrado de rosas: su perfume nos hará más llevadero el camino.

 

Blanca López de Etxazarreta. Psicóloga Transpersonal.

Referencias: «Hombre y mujer en el camino del encuentro» – Joan Sánchez-Fortun