CÓMO EVITAR EL ABURRIMIENTO EN LA RELACIÓN DE PAREJA

CÓMO EVITAR EL ABURRIMIENTO EN LA RELACIÓN DE PAREJA

¿Sientes que tu relación de pareja está cayendo en la rutina y el aburrimiento, que cada vez encontráis menos alicientes y estímulos que os motiven? Teniendo en cuenta determinados aspectos y siguiendo unas pautas, puedes cuidar y mejorar la relación con esa persona que quieres y que elegiste.

 

La relación de pareja tiene más de una forma de demostrar los sentimientos mutuos; nuestro deber es no olvidarlo para evitar caer en el aburrimiento. Éste provoca el desinterés y la indiferencia que dificulta una óptima relación estable de pareja.

 

En lugar de repetir, ser creativos

Si ofrecemos cada día lo mismo de la misma manera, por muy bonito y satisfactorio que sea, se inunda de monotonía y aburrimiento. Ser creativos e inventar nuevas formas de transmitir cariño y atención es clave.

Buscar nuevas fórmulas

El afecto es universal, pero es necesario ofrecerlo de forma distinta, con improvisación y renovada predisposición. Intentar sorprender a la pareja con pequeñas cosas provoca que la persona receptora lo viva de una forma particular y que algo intrascendente por su valor material se convierta en trascendente en el sentimiento y permanente en el recuerdo. Porque los actos imprevistos tienen la grandeza y la belleza de la espontaneidad y la sorpresa; por ello perduran más en la memoria y el sentimiento.

Cómo lo vive el hombre y cómo lo vive la mujer

Por la propia historia y herencia genética, el hombre puede llegar a tener menos percepción de las atenciones recibidas de la mujer; su menor sensibilidad le impide recrearse más de su compañía, así como de una relación más plena.

El hombre puede llegar a sentir aburrimiento por aquello que más agrada a la mujer: los detalles, la sensibilidad, la forma de expresar el sentimiento, las atenciones, y ésta puede llegar a sentir aburrimiento por la actitud del hombre porque no valora ni lo vive como ella. Ambos tienen distintas sensibilidades, hecho que les separa en lugar de aproximar.

La mujer puede vivir la actitud del hombre como un acto contrario a su realización personal y de frustración al no sentirse complementada emocionalmente. Él puede llegar a sentir aburrimiento, rechazo, al no conseguir objetivos deseados y en ocasiones no aceptados, cuando en la relación íntima no alcanza sus objetivos al no ser asumibles por la pareja. El buen funcionamiento de ambos requiere de un cierto equilibrio de la relación en su totalidad.

Aburrimiento emocional de la mujer

El sentimiento y las emociones presiden en mayor medida la vida de la mujer y necesita de ello de un modo diferente al hombre. Precisa muestras de ese sentimiento, de afecto, de sentirse viva con y en el hombre. El aburrimiento emocional que puede llegar a sentir la mujer es precursor de otro aburrimiento: el aburrimiento físico. Cuando pierde el interés por la pareja, empieza a naufragar la nave de la convivencia.

Parejas aburridas: las que necesitan del estímulo externo

  • Personas de por sí poco comunicativas que, a su vez, generan pobres estímulos.
  • Parejas que para complementarse necesitan la compañía de otras personas o parejas.
  • Personas estancadas en su mundo interno, tienen poco que comunicarse entre sí.
  • El miembro de la pareja que no es comunicativo abre las puertas del aburrimiento y del tedio. Existe una queja de la mujer: el hombre vive encerrado en su mundo, es poco comunicativo, crea distancia, frialdad e incomunicación.
  • Personas carentes de espontaneidad, en las que todo ha de estar previsto, calculado y razonado.

Parejas no aburridas: parejas de por sí comunicativas

  • Personas que en la vida cotidiana generan estímulos reforzadores de la relación como un acto natural.
  • Personas de una cierta sensibilidad que se llenan interiormente con las pequeñas cosas cotidianas, donde hacen partícipe a su pareja.
  • Personas abiertas a comentar cosas, trascendentes o no, pero que hacen cómplices a la pareja.
  • Dialogantes, saben escuchar y hablar, compartir vivencias.
  • Demostración de verdadero interés por la pareja, donde lo que le rodea no pasa inadvertido ni es indiferente.
  • Prodigan atenciones, recuerdan fechas señaladas, comentan cosas intrascendentes, pero estimulantes en el recuerdo y en el presente.
  • Generan estímulos necesarios para evitar caer en la monotonía.
  • La persona más abierta en su mundo, abre las puertas del diálogo y facilita la convivencia.
  • Escuchan y atienden las demandas de la pareja; siempre existe alguna necesidad que precisa sea atendida.
  • Personas que se esfuerzan por ofrecer y aportar lo mejor de sí mismos, en beneficio de la pareja.

 

Observando cómo nos comportamos con nuestra pareja en el día a día, dónde ponemos nuestras prioridades y cuánto cuidamos del vínculo afectivo y la comunicación, podemos tomar consciencia del grado de estímulo o aburrimiento existente. Puedes mejorar la relación atendiendo a los detalles, las conversaciones y la calidad de los momentos compartidos. Nunca es tarde para generar cambios y renovar la ilusión.

 

Blanca López de Etxazarreta. Psicóloga Transpersonal. 

Referencias: “Hombre y mujer en el camino del encuentro” – Joan Sánchez-Fortun