CÓMO AFRONTAR UN TRAUMA DESDE LA RESILIENCIA

CÓMO AFRONTAR UN TRAUMA DESDE LA RESILIENCIA

Hemos oído muchas veces la palabra trauma, también esa expresión “quedar traumatizado/a”, pero qué es exactamente un trauma, y si eso ha sucedido, cómo se puede enfrentar.

 

¿Qué es el trauma?

El término trauma significa herida. Freud fue el primero que comenzó a utilizar de forma sistemática esta palabra dentro del ámbito de la psicología, para describir las heridas psíquicas que puede sufrir una determinada persona como consecuencia de un acontecimiento o situación que influya de forma negativa en su vida psicológica.

Cualquier situación puede convertirse en un trauma, no hay hechos traumatizantes en sí. Todos/as nosotros/as asumimos que hemos tenido en nuestra vida algún acontecimiento que ha tenido influencia en nuestra manera de ser o pensar. Si todo es trauma, nada es trauma. Lo que determina que esto sea así o no es cómo la persona recibe, vive y libera esa situación.

Por consenso, se denomina trauma a cualquier hecho que amenaza de forma muy profunda el bienestar (o incluso la vida) de una persona y a la consecuencia que se produce en la estructura mental o emocional de la misma.

Un mismo suceso puede considerarse extraordinario en la vida de una persona pero no en la de otra. Entonces, ¿de qué depende que unas personas se traumaticen y otras no? Nuestra habilidad para responder de la forma más apropiada a un peligro o amenaza está determinada por una serie de factores:

  • El contexto sociocultural: ¿sería igual la reacción psicológica ante la amenaza de un arma para una persona de Suecia y una persona de las favelas de Brasil?
  • La propia situación: ¿qué nivel de amenaza?, ¿cuánto dura?, ¿con qué frecuencia?
  • El contexto vital en el momento en que produce el incidente: entorno, salud, alimentación…
  • Las características físicas de cada individuo: más o menos resistentes al estrés que otras.
  • Las habilidades aprendidas: bebés, niños o personas sin recursos o habilidades son más vulnerables a la hora de sufrir un trauma.
  • La sensación de capacidad de enfrentarse al peligro: algunas personas se consideran totalmente capaces de hacer frente a los peligros. Esta sensación de seguridad en gran medida viene determinada por los recursos de que disponemos.
  • Recursos externos: lo que el entorno ofrece que nos hace sentir seguros. Para los niños un recurso externo puede ser un adulto, un peluche, un ángel,…
  • Recursos internos: la actitud psicológica, la experiencia y las respuestas instintivas.
  • Antecedentes de éxito o fracaso: la memoria de éxito o fracaso puede determinar que seamos capaces de utilizar o no estos planes instintivos de acción.

 

Resiliencia

Entre los factores que contribuyen a la formación o resolución de procesos traumáticos nos encontramos con una capacidad clave a la hora de afrontar situaciones que nos sobrepasan: la resiliencia.

Este término nos sirve para señalar la capacidad humana de responder a sucesos traumáticos e incluso de salir fortalecido de los mismos. Implica la resistencia ante una situación adversa y la capacidad de restablecer la vida positivamente pese a las circunstancias difíciles vividas.

No todos tenemos la misma capacidad de resiliencia ni la tenemos en la misma medida en los distintos momentos de nuestra vida, pero sí podemos atender y desarrollar ciertas actitudes a la hora de cultivarla.

La Asociación Americana de Psicología (APA) ofrece diez recomendaciones para cultivar la resiliencia:

  • Establecer relaciones.
  • Evitar ver las crisis como obstáculos insuperables.
  • Aceptar que el cambio forma parte de la vida.
  • Moverse hacia las propias metas.
  • Llevar a cabo acciones decisivas.
  • Buscar oportunidades para descubrirse a sí mismo.
  • Cultivar una visión positiva de sí mismo.
  • Mantener las cosas en perspectiva.
  • Nunca perder la esperanza.
  • Cuidar de sí mismo.

Enfocarse en las experiencias y en sus fuentes de fortaleza personal del pasado, puede ayudar a identificar las estrategias para desarrollar resiliencia que funcionan para cada uno.

Explorar las respuestas a las siguientes preguntas puede ayudar a descubrir cómo responder efectivamente a eventos difíciles:

  • ¿Qué tipos de eventos te han resultado más difíciles?
  • ¿Cómo te han afectado dichos eventos?
  • ¿Cuándo te sientes estresado, te ha sido de ayuda pensar en las personas importantes en tu vida?
  • Cuando te enfrentas a una experiencia difícil, ¿a quién has acudido para que te ayude?
  • ¿Qué has aprendido sobre ti mismo y tus interacciones con los demás durante momentos difíciles?
  • ¿Te ha ayudado ofrecer apoyo a otras personas que están pasando por una experiencia similar?
  • ¿Has podido superar los obstáculos, y si es así, cómo?
  • ¿Qué te ha ayudado a sentirte más esperanzado sobre el futuro?

 

La investigación ha demostrado que la resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia. La clave es identificar actividades que podrían ayudar a construir una estrategia personal para desarrollarla.

“A pesar de traumas graves, incluso muy graves, o de desgracias más comunes, la resiliencia parece una realidad confirmada por muchísimas trayectorias existenciales e historias de vida exitosas. De hecho, por nuestros encuentros, contactos profesionales y lecturas, todos conocemos niños, adolescentes, familias y comunidades que “encajan” shocks, pruebas y rupturas, y las superan y siguen desenvolviéndose y viviendo -a menudo a un nivel superior como si el trauma sufrido y asumido hubiera desarrollado en ellos, a veces revelado incluso, recursos latentes y aun insospechados”. (Michel Manciaux)

El trauma no es una enfermedad sino un malestar, una congelación de la energía del psico-cuerpo y una desconexión de nuestros instintos de sanación más primitivos. Se puede sanar y resolver, no tiene por qué perdurar en el tiempo si se enfrenta y se aborda de un modo adecuado.

 

Blanca López de Etxazarreta. Psicóloga Transpersonal.

Referencias: “El trauma, un viaje de transformación” – Materiales didácticos de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal