¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL?

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL?

Actualmente se comienza a hablar cada ver más del potencial espiritual del ser humano, pero, ¿qué nos aporta este aspecto en nuestras vidas y cómo podemos desarrollar esa inteligencia espiritual? 

La Organización Mundial de la Salud señala que la espiritualidad nos orienta hacia preguntas sobre el sentido y el propósito de la vida y no está necesariamente circunscrito a ningún tipo de creencias o prácticas en particular. Por su ausencia de límites es difícil de definir, pero su impacto puede ser medido.

La espiritualidad incluye necesidades humanas que posiblemente son universales: 1. La necesidad de encontrar sentido, propósito y realización en la vida; 2. La necesidad de esperanza o de voluntad de vivir; 3. La necesidad de creer, tener fe en uno mismo, en los otros o en lo Universal.

Daniel Goleman nos habla de las Inteligencias Múltiples, incluyendo la “inteligencia existencial o transcendente”. Según este investigador es “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, así como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.”

Y el Profesor Abraham Maslow en su famosa Pirámide o jerarquía de las necesidades humanas, aportó el término “autorrealización” en la cúspide. La autorrealización, para este autor, es un estado espiritual en el que el individuo es feliz, emana creatividad, tiene un propósito y una misión de ayudar a los demás a alcanzar ese estado de sabiduría. Es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad.

Para otros/as autores/as la inteligencia espiritual tiene que ver con prestar atención a los pensamientos y sentimientos subjetivos y cultivar la empatía, de esta manera aumenta la conciencia sobre nuestra vida espiritual interior. Es la capacidad de dar respuesta a la pregunta “¿quién soy?, ¿qué hacemos aquí?, ¿qué sentido profundo tiene la vida?…

Podemos llegar a hacernos este tipo de preguntas y planteamientos porque el ser humano es un ser simbólico que busca significado.

La inteligencia espiritual es la que nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros/as mismos/as desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido; nos ayuda a trascender el sufrimiento. Por este motivo, muchos autores/as la consideran el tipo de inteligencia más elevada de todas.

Llevando estas definiciones a lo práctico, hablaríamos de:

  • La capacidad de salir de las convenciones, dogmas y creencias limitantes.
  • La capacidad de inspirarse por visiones y valores, centrándose en el desarrollo emocional y espiritual.
  • Principios morales.
  • La capacidad para relacionar acontecimientos y ejercitar una visión holística.
  • La capacidad para tomar distancia de la realidad y de las emociones para tener más autodominio.
  • Preguntarse para qué en vez de por qué, porque otorga una necesidad de sentido a lo que nos pasa.

No reconocer nuestro aspecto más transpersonal o espiritual nos llevará a vernos controlados y gobernados por los sucesos y los acontecimientos del mundo. Tenderemos a dispersarnos y a tener un concepto muy bajo de nosotros mismos. A causa de vivir en esta ignorancia exaltaremos el poder de las circunstancias, pues no seremos conscientes de las tremendas posibilidades que encerramos en nuestro interior y que podrían, fácilmente, elevarnos a nuestro estado natural de abundancia, felicidad, salud, libertad y alegría de vivir.

Desarrollar este tipo de inteligencia (la más elevada) nos aleja del sufrimiento porque encontramos un sentido a lo que hacemos y un sentido a nuestra vida. Llena de significado nuestro día a día y nos hace más conscientes, más despiertos, pudiendo empoderarnos, gestionar más eficientemente nuestras dificultades, llenarnos de comprensión y empatía, aumentar el nivel de autodominio de nuestras emociones y poder responder desde la elección a los acontecimientos vitales.

 

Blanca López de Etxazarreta. Psicóloga Transpersonal.