LAS NUEVAS ADICCIONES DEL SIGLO XXI

LAS NUEVAS ADICCIONES DEL SIGLO XXI

“Toda conducta es susceptible de convertirse en adicción.”

Partiendo de esta premisa es importante poner atención a las nuevas adicciones del siglo XXI. Nos acechan a todos/as, pero se pueden prevenir. Adicción a las nuevas tecnologías, a comprar compulsivamente, a la comida, al trabajo, al deporte, etc…, nuevos hábitos que pueden convertirnos en esclavos/as.

Dentro de las adicciones existen dos grupos, las adicciones químicas: cocaína, heroína, cannabis, alcohol…. y las adicciones comportamentales como: adicción al sexo, a la televisión, a los videojuegos, adicción al trabajo, compras compulsivas, adicción a las nuevas tecnologías… Éstas últimas son las denominadas nuevas adicciones.

Al igual que las adicciones más conocidas, es decir, las adicciones químicas, las conductas adictivas producen también síndrome de abstinencia (síntomas peculiares al dejar de hacer la conducta) y tolerancia (tener que incrementar cada vez más el número de veces que se lleva a cabo la conducta para obtener las misma satisfacción o efecto).

La adicción al trabajo, por ejemplo, se detecta fácilmente cuando la persona antepone el trabajo a su familia, sus diversiones y sus amigos. La persona trabaja un exceso de horas (entre 12 y 14 horas diarias), pero el rendimiento no es el esperado debido al cansancio, lo que le lleva a trabajar más cayendo en un círculo vicioso. Las consecuencias son el estrés, muchas veces la frustración y el deterioro de las relaciones interpersonales y familiares.

En el caso de las compras compulsivas, éstas dan lugar a comprar sin control y en ocasiones cosas innecesarias. Este tipo de adicción suela darse más en mujeres. Esta conducta lleva a comprar demasiadas cosas y con la idea anticipatoria y poco práctica de que quizá se necesite mañana. Se compra utilizando en exceso las tarjetas de crédito, lo que impide controlar el gasto, no tener una visión real y cercana del dinero del que se dispone, llevando a la solicitud de préstamos personales y otras cargas económicas que acaban acarreando problemas.

Las adicciones a la televisión, a los videojuegos, a las nuevas tecnologías, al móvil, etc… afecta en mayor medida a los/as jóvenes. Tienen un factor común y son el aislamiento o tener pocos amigos/as. Las TICs simplifican considerablemente nuestros quehaceres cotidianos. Nos facilitan encontrar todo tipo de información con mucha rapidez, ponernos en contacto con otras personas de manera fácil, intercambiar datos de forma inmediata, etc. Está claro que su uso es positivo, siempre que no se dejen de lado el resto de las actividades propias de una vida normal (estudiar, hacer deporte, ir al cine, salir con los amigos o relacionarse con la familia). Otra cosa es cuando el abuso de las tecnologías provoca aislamiento, ansiedad, afecta a la autoestima y le hace perder al sujeto su capacidad de control. 

Por todo ello, a nivel práctico hay que estar muy pendiente del número de conexiones a Internet que realizamos o que realizan nuestros hijos/as al cabo del día, el tiempo de conexión, si lo hacen nada más llegar a casa o nada más levantarse, si todo ello repercute en una reducción del tiempo de las tareas cotidianas, tales como comer, dormir, estudiar o charlar con la familia pues todo este tipo de actitudes configuran el perfil de un adicto a Internet. Incluso es necesario decir que más que el número de horas conectado a la red, lo realmente determinante es el grado de interferencia en la vida cotidiana.

En realidad tras las adicciones se revela una búsqueda, una búsqueda para escapar del dolor, de la soledad y del vacío interior. Muchas personas suplen su necesidad de atención, de calor humano y de amor, llevando a cabo estas conductas compulsivas y adictivas, que camufladas por lo que “ahora está de moda”, a veces pasan desapercibidas.

La clave reside en mirar con honestidad los hábitos que marcan nuestra vida y ver qué hay detrás de ellos. ¿Una persona se siente más feliz cuando llega a casa cargado/a de bolsas tras un día en el centro comercial?, ¿tener 500 amigos en Facebook garantiza la sensación de apoyo y comprensión? Con certeza la respuesta es NO.

Cuanto más nos alimentemos de las relaciones interpersonales que se miran a los ojos dejando de lado la pantalla del WhatsApp; cuanto más tiempo dediquemos a la lectura y al enriquecimiento a través del conocimiento; cuanto más miremos dentro de nosotros/as e identifiquemos nuestras carencias y deseos; cuanto más entremos en contacto con la naturaleza graduando el tiempo que pasamos delante del televisor y el ordenador… en definitiva, cuanto más conectemos con nosotros/as mismos/as reconciliándonos con nuestra esencia, menos distracciones y sucedáneos necesitaremos. Ayúdate en lo cotidiano con las nuevas comodidades y lujos que nos regala la vida moderna, pero no pierdas de vista lo más importante: tú y las personas a las que quieres.

 

Blanca López de Etxazarreta. Psicóloga Transpersonal.